
El agua es un excelente medio para transferir el calor desde el producto a la fuente de enfriamiento.
En el enfriamiento por agua, el hielo generado por una planta de refrigeración se funde y el agua fría se recolecta en un recipiente que sirve de baño en el cual se sumerge el producto.
El agua también puede aplicarse por pulverización o en cascada. El producto se desplaza por una cinta transportadora horizontal y mediante el riego o la ducha de éste, conseguimos el enfriamiento del producto.
Como alternativa, una línea de enfriamiento de una una planta de refrigeración enfrían directamente el agua a la temperatura requerida y el producto se sumerge o pulveriza como en el caso anterior.
Podemos aprovechar técnicas geotérmicas para aprovechar la estabilidad de la temperatura terrestre para ubicar nuestros depósitos, y mejorar el rendimiento energético de nuestra planta.